El primer trimestre de 2026 ha estado marcado por un entorno de mercado especialmente complejo desde el punto de vista geopolítico. Las tensiones en Oriente Medio, con el conflicto abierto entre Irán, Estados Unidos e Israel y el impacto sobre el estrecho de Ormuz, han provocado episodios relevantes de volatilidad, fuertes movimientos en el precio del petróleo y un aumento de la incertidumbre global. A pesar de ello, los mercados financieros han mostrado una capacidad de adaptación y resiliencia superior a la esperada, apoyados en unos resultados empresariales sólidos, la estabilización de los tipos de interés y la continuidad del impulso asociado a la inteligencia artificial y la digitalización.
En este escenario, el Plan de Pensiones de Empleo PC30 mantiene un comportamiento sólido y consistente con su perfil de largo plazo. A cierre del trimestre, el fondo presenta una rentabilidad del 5,59 % a un año, del 5,64 % a tres años, del 4,12 % a cinco años, del 4,74 % a diez años y del 5,09 % a quince años, situándose nuevamente por encima del IPC, del Euríbor y de la media de los principales fondos de pensiones de empleo en los horizontes temporales más relevantes.
Durante el trimestre, la renta variable ha seguido siendo el principal motor de rentabilidad. Uno de los aspectos más relevantes de este periodo ha sido precisamente la capacidad de los mercados para absorber un contexto geopolítico muy exigente sin deteriorar de forma estructural las tendencias de fondo. Tras las correcciones iniciales provocadas por el conflicto en Irán y el repunte energético, las bolsas recuperaron rápidamente terreno apoyadas en la fortaleza de los beneficios empresariales, la expectativa de una política monetaria menos restrictiva y el liderazgo continuado de los sectores vinculados a tecnología e inteligencia artificial.
Por su parte, la renta fija continúa recuperando protagonismo dentro de la estrategia del fondo. El entorno de tipos más estable ha permitido que los activos de calidad vuelvan a aportar rentabilidad y capacidad de diversificación, reduciendo la volatilidad global de la cartera y reforzando el perfil defensivo del fondo en fases de incertidumbre. En un contexto donde persisten riesgos asociados a inflación, energía y deuda pública, esta capacidad de equilibrio entre crecimiento y protección sigue siendo especialmente relevante.
En conjunto, el inicio de 2026 reafirma la fortaleza estructural del PC30 y su capacidad para generar rentabilidad real positiva de manera sostenida, incluso en entornos marcados por incertidumbre geopolítica y elevada volatilidad. La resiliencia mostrada por los mercados durante el trimestre también pone de manifiesto que los inversores continúan focalizados en tendencias estructurales de largo plazo, mientras que la estrategia basada en diversificación, prudencia y visión a largo plazo sigue siendo el principal elemento diferencial del fondo.

